«No sabía que vivía a un lado de un tesoro” – se empieza a escuchar entre las voces que viven a lo largo de la extensión de los drenes de la ciudad, que están ya comenzando a ver un paisaje transformado en nuevas áreas verdes y a la sombra de árboles nativos que crecen fuertes a en las riberas de nuestros ríos urbanos.