Monitoreamos la calidad del agua, la vegetación y la fauna silvestre para conocer la salud del ecosistema y saber si estamos avanzando en su restauración.
A través de recorridos y mediciones, observamos si hay peces y aves, qué plantas crecen en las orillas. Cada dato nos ayuda a entender si el ambiente está sano, si mejora con nuestras acciones o si necesita apoyo. Conocer estos cambios es clave para proteger y recuperar los espacios que compartimos con la naturaleza.
Monitoreo de flujos
En los ríos urbanos, el agua ya no fluye como en un río natural: en ciudades como Mexicali, las calles, techos y superficies pavimentadas impiden que el agua de lluvia se infiltre en el suelo, haciendo que escurra más rápido y llegue de golpe al cauce; además, el flujo no solo depende de la lluvia, también recibe descargas de drenajes, retornos agrícolas o agua tratada, y, en un clima árido como el nuestro, puede llevar agua incluso cuando no ha llovido. Por eso, un río urbano no es solo un canal que transporta agua, sino un sistema influido por la infraestructura, la gestión y nuestras decisiones como ciudad; en Mexicali Fluye, trabajamos para entender cómo se mueve esa agua y así mejorar su manejo y recuperar su valor ambiental y social.
Por ello, el monitoreo de flujos es una pieza clave del proyecto: medir cuánto agua circula, en qué momentos y bajo qué condiciones nos permite identificar patrones, detectar cambios, comprender el origen de los aportes y tomar decisiones informadas para una gestión más eficiente y sustentable del río.
Monitoreo de calidad del agua
El monitoreo de calidad de agua nos ha permitido conocer las características del humedal. El agua que fluye por el humedal es un agua salobre, esto indica que los niveles de salinidad se encuentran por arriba de 0.5 ppm, esto nos permite saber la salud del ecosistema en el que habitan otras especies como aves y peces. Tambien ha evidenciado los retos que tenemos como sociedad para evitar la contaminación de nuestras aguas, detectar las principales fuentes de contaminación y cuáles son los niveles de contaminación que podemos observar en el agua.
El monitoreo ecológico ha permitido conocer la gran diversidad de especies que dependen de los servicios ecosistémicos que nos brinda el humedal, entre ellas podemos destacar una gran cantidad de especies de patos, pelicanos, garzas que dependen directamente del humedal, así como también algunas otras especies migratorias que descansan en el humedal para continuar su viaje. Algunas especies indicadoras son los peces que habitan en el humedal, entre ellos destacan la Sardina molleja, la Carpa común, la tilapia vientre rojo, estos brindan alimento a muchas especies de aves. El principal factor determinante es la vegetación, esta brinda hábitat y escondite para las especies de aves y peces (la vegetación también cumple el papel de guardería para las especies pequeñas de peces y aves), al igual que permite filtrar el agua que fluye por el humedal, generando una mejor calidad de agua.






Cuando existen mejoras en el entorno, se transforma la forma en que las personas se relacionan entre sí y con su territorio. En el caso de Mexicali Fluye, la intervención comunitaria en espacios públicos ha demostrado que la restauración ambiental no solo recupera áreas degradadas, sino que fortalece la corresponsabilidad, la organización vecinal y el sentido de pertenencia. A través del monitoreo de impacto social, se ha documentado que entre 2022 y 2025, el 70% de la población participante reportó una disminución en la quema y la tira clandestina de basura en los sitios restaurados. Este dato refleja un cambio tangible en conductas colectivas que antes afectaban la salud, la seguridad y la calidad de vida.
Las comunidades que mejoran su entorno dejan de ver el espacio como un problema y comienzan a reconocerlo como patrimonio común. La recuperación ambiental tomando en cuenta el ámbito social activa redes de colaboración, promueve prácticas más sostenibles y consolida liderazgos locales capaces de sostener los avances en el tiempo. La reducción de basureros y quemas no es solo un indicador ambiental: es evidencia de apropiación social, de acuerdos comunitarios y de una nueva narrativa sobre el cuidado del territorio.
Una iniciativa para el rescate, limpieza y rehabilitación ecológica de los ríos urbanos que fluyen por Mexicali.